El prólogo es del escritor y urbanista Jorge Bernardo Londoño Gutiérrez: “Mi vida a la carrera es, literalmente, el testimonio de una vida, que más que a la carrera, ha sido intensa, vivida con fe, con alegría, entusiasmo y no exagero al decir que con pasión”. Su proemio lo remata: “En buena hora deja la Doctora Elsa Gladys este testimonio, que con seguridad enriquecerá con nuevos retos que nacen de sus sueños, de su amor a su tierra y a Colombia”.
Antes de ingresar al contenido del libro, la escritora, expresa con gratitud, al Ambientalista Gabriel Germán Londoño Gutiérrez, quien le obsequió “Urantia”: “El cielo hay que vivirlo Elsa G: Sé feliz como puedas/ Sé feliz como debas/ Que la vida es el cielo/ Y el cielo hay que vivirlo”. Del mismo, indica que no está dirigido a aumentar el conocimiento sino el discernimiento, en especial a través de la oración, ese momento de recogimiento, de invocación espiritual y de comunicación íntima con Dios”.
En el primer capítulo de “Desde Manhattan, mi vida a la carrera”, arranca con el imaginario de superación personal. Continúa con una serie de relatos sobre el otoño de su vida, su niñez llena de coraje, la infancia con sabor a leche con pan y queso, ¿Dar el pescado o enseñar a pescar?, “Lo que se hereda es propio”, el Mosaico de su vida que cobija a sus hermanos y hermanas, Miguel Darío Arbeláez como el papá que escogió. En segundo capítulo, contiene: El pulso permanente de la vida con la muerte, Alma de Bambú, La Goterita Ecológica, Aguapanela caliente para el alma, Con aroma de café, De las regalías a las remesas, Embajadores del Paisaje Cultural Cafetero, La Alianza Pacífico: un océano de oportunidades, Mi paraíso terrenal, La “pereiranidad” en marcha, A Pereira hay que degustarla y Sublime amor juvenil.
En el tercer capítulo, Elsa Gladys, escribe sobre la vocación de servicio, entre dos orillas; sobre su maestro en las ideas políticas; sobre el filósofo y amigo del alma Gabriel Germán Londoño Gutiérrez. El Capítulo 4, enfoca a la siembra de la semilla de la igualdad, los derechos de las mujeres en un gobierno conservador, la igualdad de oportunidades, lo que entraña la política, por una cédula pereirana, con la frente en alto.
En el Capítulo quinto, confiesa un sueño por realizar, la alegría como política pública, los abrazos como terapia y no se nace liberal o conservador. En el sexto Capítulo, plasma: la fuerza del aprendiz, “Humanizar el trato y modernizar el servicio”. En el Capítulo siete, página 229, Elsa Gladys, vierte toda su tristeza por la muerte de “su príncipe” Gabriel Germán Londoño con el título de “Usted, a quien quise con el alma”; luego, “Sobrevivir con nostalgia”, I work in Nueva York, Una Ventanilla a un mundo de oportunidades.
El Capítulo octavo, sobresalen: Despertar en Nueva York, La música del alma y “Una plataforma para las Relaciones Internacionales”. En el noveno Capítulo, resaltan: “Una educación para la paz y la equidad”, “Un imperativo para superar la trampa de la pobreza” y “Competir desde las regiones”. El Capítulo 10, se refiere a: “Cumplir 50 años”, “Aquí siempre será primavera”.¿Qué sigue en mi vida a la carrera? Y, responde: “Lo que tengo son ganas y puertas abiertas. Ahora lo haré como lo sé hacer, con ganas, con iniciativas, con conectores sociales, ahora con más disposición me dedicaré a servir, a servir y a seguir sirviendo. Por fortuna me esperan en Pereira miles de personas que me quieren, que aprecian mi trabajo

























